A veces me preguntan mi opinión sobre las tendencias sexuales.

Como en todo, creo que cada uno debe sentirse, y vivir la vida que quiere. Pero esto es muy sencillo de decir, y no tan fácil de hacer.

Estamos llenos de cmeditaciones-tantricas-a-la-luz-de-las-velas-actividad-exclusiva-para-pareondicionamientos que nos influyen desde antes de nacer, expectativas que cumplir, estereotipos que recrear..

En cuanto a la homosexualidad, y la heterosexualidad, desde luego creo que te atrae, te enamoras, deseas o amas a una persona, independientemente de sus genitales masculinos o femeninos..

Podríamos ir más allá y comenzar la pregunta por ¿que es ser mujer? ¿Y ser hombre?.. Hablemos de esto en otra ocasión!!

 

   Es esa persona y su mundo quién te atrae. Y lo hace porque tiene un gran regalo para ti. Siempre      atraemos  lo que necesitamos en ese momento vital. La vida no se equivoca, no existen los errores, existe el crecimiento, la liberación, las oportunidades.

No es posible ser «normal» (término que suele ser usado para lo habitual, haciendo creer que eso es lo normal..), y de repente te gustan las personas de tu mismo sexo.. o al contrario..

No existe una tendencia sexual implícita en nosotros, como el color de ojos, o la forma de tu nariz, no somos heteros, o no..

Somos seres humanos sociales, morimos en aislamiento de los de nuestra especie, morimos en muchos sentidos. Somos  sociales,  necesitamos la relación con el otro.

Somos seres sexuales.

Lo primero es reconocerse como individuos independientes, disfrutarnos completos y desde el desbordamiento de amor, verter en el otro, sin esperar, desde el éxtasis propio.

Y así.. encontrarás personas especiales (todos lo somos, todos tenemos algo único, mágico, somos irrepetibles!), con quién compartir ese excedente  de amor, aunque sea tan solo un instante, o unas horas, o una vida, o muchas vidas..

Hay muchas teorias sobre el momento en que el ser humano comenzó a vivir con una pareja estable. Como la solución siempre es bilógica es posible que algunas sean ciertas, como la idea de que si existe un vínculo afectivo, esa pareja te protegerá /nutrirá a ti y a tu prole. Y para ello las mujeres somos activas sexualmente durante todo el ciclo. No solo tendríamos relaciones sexuales para procrear como otras especies..

Pero hay mucho más..

En el intercambio sexual te encuentras contigo mismo, y te encuentras en el otro, para perderte de nuevo. Sientes en tu cuerpo que estás vivo, pemaneces en el instante presente, fundido con la fuente. Y esto te impulsa a vivir.

Desde luego el encuentro es, pero la intimidad se construye. Por ello, vivir tu sexualidad plena con una misma persona, a lo largo del tiempo, con estas premisas, podrá abrirte puertas imposibles, sutiles, eternas.

A veces disfrazamos la necesidad de promiscuidad con la libertad. ¿Realmente eres más libre si te acuestas con muchas personas? Eres más libre si decides con quién, cuando, y como lo haces. Si tu decisión no te hace sentir pleno, revisa. Si permanece alguna inquietud, revisa. Si preguntas a otros sobre el tema, revisa. Si lo ocultas, revisa.

Nuestra intimidad tan solo nos perteneces a nosotros mismos, pero en ocasiones la idea de lo que van a pensar los demás nos muestra nuestro propio juez interior.

Como en todo, los extremos del péndulo nos alejan del equilibrio. Igual de distorsionante es una actividad descontrolada que el más férreo celibato.

Huir de la sexualidad no te libra de ella, entrar en el caos con ella te aleja aún más.

Ambas son distorsiones, quimeras, caminos enrevesados, que tarde o temprano te harán regresar al inicio.

¿Donde está el equilibrio? Cada uno debe encontrar el suyo. Lo que para mi está bien para otro no lo está. La escucha interna es clave. Una vez encontrado ese equilibrio,  llega el momento de empastar con el otro, tanto si es una pareja habitual, como si es un encuentro esporádico. Es el único camino. La comunicación imprescindible, y puede ser a muchos niveles. Los códigos, las reglas del juego solo pueden fijarlas quienes juegan. Cada vez pueden ser diferentes, lo importante es que todas las partes vivan y sientan ese equilibrio. Es posible que sea necesario revisar con cierta frecuencia, las premisas en las que nos basamos, los acuerdos llegados.

Me gusta la fórmula de los antiguos matrimonios celtas, se celebraban por un año, y se renovaban cada vez si ese era el deseo de ambos.

y tú, ¿cuál es tu fórmula?

 

 

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