O dicho de otra manera, ¿Qué tipo de relaciones funcionan mejor? ¿Entre personas similares o es cierto que los opuestos se atraen?

Partamos de la idea que nadie llega a nuestra vida por causalidad.

Cada persona que atraes es perfecta para ti en ese momento, pues trae la melodía que te hará despertar del letargo de la comodidad, la pereza o el aislamiento. Siempre es perfecta.

Ahora, si lo que buscamos es una relación armónica hay características que son determinantes.

Una persona igual a ti en muchos aspectos, te hará de espejo constantemente, y confrontarás sin entender nada. Pues lo que te molesta de ella es tan tuyo que te costatará verlo.

Por otro lado, compartir filosofía y formas de vivir harán más fácil una sintonía en lo cotidiano y en lo profundo. Pero si atraes a alguién muy similar a tí, podéis entrar en un letargo de comodidad hasta la desidia. El reto aviva la llama de la superación.

Igualmente, si atraes alguién muy distinto a ti, tendrás que salir de tu zona de confort constantemente por lo que seguro que aprenderás muchísimo pero puede resultar agotador. La diferencia enriquece pero en exceso separa. Si hay que hacer un gran esfuerzo para mantener la cohesión no es sostenible. Seguro que lo has comprobado, eh?.

A veces pensamos en complementarios como la situación ideal. Pero ¿Realmente que quiere decir complemetarios?.

Pongamos un ejemplo cotidiano, las plantas.

Una planta necesita mucha agua y poco sol.

Otra planta necesita poca agua y mucho sol.

¿Son opuestos? ¿Complementarios? No hablamos de preferencias si no de necesidades básicas para el bienestar.

Si las plantamos juntas una u otra va a sufrir, va a mermar. No es posible que ambas muy juntas reciban lo que necesitan, y con el tiempo una de las dos se marchitará y morirá.

Si las ponemos juntas y les ofrecemos medio sol y media agua, ninguna estará en su máximo confort, es decir necesitarán hacer un esfuerzo para adaptarse a las nuevas condiciones pero ambas podrán crecer. La competencia por la luz y el agua hace que las plantas crezcan más alto.

Es decir, algo de confrontación, de reto,  es saludable, fomenta el crecimiento y la evolución. Exceso de confrontación agota y no deja energía disponible para lo básico. Nada de confrontación frena el crecimiento.

Atención con buscar en los antagonistas los complementarios.

Veamos otro ejemplo. Un coro. Voces distintas pero que empastan crean una bella melodía. Voces distintas pero que chirrían pueden hacer una tortura su escucha. Aunque todas por separado sean bellas.

Y eso es algo que no se puede crear. Empastas, conectas con alguién o no. Sonáis bien, bailáis al mismo ritmo con distintos pasos,y os encontráis y os alejáis en el movimiento para dar espacio a la individualidad y al «juntos» o no.

Si eso está, se puede pulir, hacer brillar, expandir, crecer, potenciar. Eso es evolucionar juntos, porque una relación debería ser siempre impulsadora.

Si no está, podréis aprender pasos marcados, modular vuestra voz o sobre vivir con menos agua, pero tarde o temprano no se sostendrá.

Agradece a cada persona lo que trae, pero decide quedarte y crecer con quien disfrutes en baile. Porque en gozo tienes energía para dar y tomar!. Porque en sintonía, desde el «nosotros» podréis hacer fácil lo difícil que es escucharse uno mismo y escuchar al otro.

Conseguir que haya equilibrio es un arte. El arte del amor.

Sedna Sirio

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